Desde que Banksy es un artista de Moma y no un adolescente desempleado
y antisistema armado con un spray, los que peor lo pasan son los
funcionarios del ayuntamiento y sus servicios de limpieza. Por culpa
de Banksy, esta gente vive sin vivir en sí.
Hace unos días, sin ir más lejos, el escuadrón de limpieza de la
estación de Old Street en Londres limpió un conocido mural en el que
el artista había reinterpretado una escena de Pulp Fiction,
sustituyendo las pistolas de Travolta y Samuel L. Jackson por sendos
plánatos sin pintitas (posiblemente cubanos, decididamente no de
canarias). Para ellos fue un brochetazo más en su larga carrera de
jardineros del espacio público-pero-hasta-cierto-punto. Quizá un poco
más jodido porque estaba pintado en colores fuertes y el marco negro
que ven en la foto tiene que ser malo de lavar. Para el vecindario,
sin embargo, ese mural era lo más cerca que habían estado de comprarle
un cuadro a la Tate Modern. Y no se lo han tomado nada bien. George
Thomas, barbero local, le contó al Independent que la imágen le había
dado un empujón a la zona y que la gente venía de todas partes para
fotografiarla. Y ha añadió: nadie podría confundirla con un graffiti.
El que la ha destruído es un imbécil.
¿Se dan cuenta? Nadie podría confundirla con un grafitti. Salvo,
quizá, el propio Banksy o cualquiera que sepa lo que es un grafitti.
Según la wikipedia, el término
está tomado del latín graphiti: en italiano, "graffiti" es el plural
de graffito, que significa "marca o inscripción hecha rascando o
rayando un muro" y así se llaman las inscripciones que han quedado en
las paredes desde tiempos del Imperio Romano. Raffaele Garrucci
divulgó el término en medios académicos internacionales a mediados del
siglo XIX. El cultismo se popularizó y pasó al inglés coloquial al
usarse en periódicos neoyorquinos en los años setenta.
Según el mundo desde entonces, el grafitti es una obra de arte/acto de
vandalismo criminal perpetrado por una o varias personas/delincuentes
en un espacio público a golpe de raspa, pintura o spray. Si en
Independent le hubiera preguntado al barbero qué diferenciaba el mural
de Banksy del grafitti, probablemente hubiera dicho: que es "arte".
Queriendo decir que es bonito (agradable de ver), que hacía bonito en
el barrio y que lo ha hecho un artista famoso (que son los que salen
en la sección de cultura y no en la de sucesos). El servicio de
limpieza del metro de londres está más o menos de acuerdo con él, pero
tiene problemas mayores. Nos damos cuenta -dijo decía el portavoz de
la TfL- que hay gente que ve las obras de Banksy como obras de arte
legítimo. Lamentablemente, nuestro equipo de limpieza de graffiti está
lleno de limpiadores profesionales, no de críticos de arte.
Me pregunto qué piensan los otros artistas callejeros de que lo de
Banksy sea arte y el restro delincuencia o si el ayuntamiento pondrá
un boletín semanal para que sus escuadrones sepan a cómo cotizan los
grafiteros locales antes de levantar la brocha. Un menda que se dice
cercano al artista ha dicho: you wouldn't paint over a Van Gogh and
nor should you paint over a Banksy. Me pregunto si el propio Banksy
estaría de acuerdo con él.
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